Archivo de Septiembre 2008

Altos vuelos

Septiembre 30, 2008

INT. OFICINA DE DESEMPLEO (INEM) – DÍA

Un hombre “maduro” vestido de superhéroe está sentado frente a un funcionario de piel cetrina. La capa está descolorida y algo raída. El “trabajador público” escribe a toda velocidad en el teclado de su ordenador, como si tocase un concierto para piano de Tchaikovsky a dos dedos.

FUNCIONARIO
¿Edad?

SUPERHÉROE
63 años.

FUNCIONARIO
¿Profesión?

SUPERHÉROE
Superhéroe, aunque hace años que no ejerzo…

FUNCIONARIO
Por Superhéroe no me viene nada…. Tendré que inscribirlo en la categoría de Farándula, Artistas, y Toreros.

El Superhéroe asiente con la cabeza y se enciende un Ducados.

FUNCIONARIO
Disculpe aquí no se puede fumar.

SUPERHÉROE
(apagándose el cigarrillo en la mano)
Disculpe.

FUNCIONARIO
¿Y de qué querría trabajar?

SUPERHÉROE
De lo que sea.

FUNCIONARIO
De lo que sea no existe.

SUPERHÉROE
Yo sólo quiero jubilarme.

FUNCIONARIO
¿Tiene conocimientos de ofimática?

SUPERHÉROE
(niega con la cabeza)
Bueno, hice un cursillo hace años pero no me acuerdo de nada. Sufrí un accidente laboral en mi última hazaña, que me dejo la memoria algo tocada.

FUNCIONARIO
Comprendo…

SUPERHÉROE
¡Necesito trabajar!

FUNCIONARIO
Como todos.

El Superhéroe no dice nada y asiente con la cabeza.

FUNCIONARIO
¿Qué sabe hacer?

SUPERHÉROE
Puedo volar. Aunque el médico me ha prohibido los vuelos altos. Tengo los pulmones algo cascados.

El Superhéroe tose estruendosamente.

FUNCIONARIO
¿Puede soldar hierro forjado con los ojos?

SUPERHÉROE
Ya no. Tuve una conjuntivitis “kryptoniana” y…

El Superhéroe se ríe sonoramente lo que le provoca una tos aún más sonora. El Funcionario lo mira con cara de pocos amigos.

SUPERHÉROE
Perdone, humor corporativo.

FUNCIONARIO
(incómodo)
¿Disponibilidad horaria?

SUPERHÉROE
Mañanas. Por las tardes voy a buscar a mi nieto al cole.
(saca una foto de su nieto)
¡Va para FIGURA! ¡Un SUPERCLASE! ¡Desde Spider-Man no se ha visto nada igual!

El Funcionario lo mira con indiferencia y sonríe con cara de circunstancias.

SUPERHÉROE
(guardando la foto)
Aunque si pagan bien podría intentar arreglarlo…

FUNCIONARIO
¿Experienza laboral?

SUPERHÉROE

Casi toda mi vida he trabajado en el negocio familiar: Enfrentándome a villanos, emprendiendo misiones imposibles, salvando vidas humanas, luchando contra el crimen organizado, bueno y también contra el desorganizado… Ya sabe, lo que comúnmente se conoce como “combatir el mal”.

FUNCIONARIO
(nada impresionado)
Comprendo. ¿Cual fue el motivo de su despido o cese de “actividades heroicas”?

SUPERHÉROE
El sector entró en crisis… Hoy en día ya no impresionamos a nadie. No podemos competir con la postproducción digital. El público en general, y los niños en especial, quiere que aparezcamos a la velocidad de la luz, dando volteretas artísticas imposibles, con un uniforme de última moda y que todo vaya acompañado de un sonido “envolvente” de p— madre.

FUNCIONARIO
Ha pensado en la posibilidad de reciclarse profesionalmente.

SUPERHÉROE
La crisis me pilló en una edad “mu mala”. Tras cerrar el negocio familiar que había fundado mi bisabuelo no he levantado cabeza…
(emocionado)
Con casi cincuenta años nadie quería contratarme. He hecho todo tipo de trabajos basura, pero ni siquiera así he logrado que alguien me hiciera un contrato indefinido.

El Superhéroe no puede evitar que los ojos se le sumerjan en un mar de lágrimas. El Funcionario sin saber que hacer le ofrece un kleenex. El Superhéroe se suena con intensidad, provocando que la montaña de papales de la mesa vuele por los aires.

SUPERHÉROE
¡Cuánto lo siento! Es que cuando me emociono no logro controlar mi fuerza…

El Superhéroe ayuda a recoger los papeles del suelo al Funcionario ante la mirada atónita del resto de la oficina.

FUNCIONARIO
Algunos de sus poderes parecen estar en plena forma… ¿Qué me dice de ver a través de las cosas?

SUPERHÉROE
La verdad, sin gafas no veo nada….
(poniéndose unas gafas bifocales de culo de botella)
¡Mucho mejor! Bonito piercing pero ¿no le duele el pezón?

La compañera funcionaria de al lado lo mira sorprendida.

FUNCIONARIO
(cortando al Superhéroe)
Me temo que la única oferta que se adapta a su perfil profesional, es un puesto como “Segurata” en el aeropuerto para el control de equipaje. Si le interesa escríbase en Ofertas Laborales y ya le llamarán.

SUPERHÉROE
(resignado)
Bueno, algo es algo. Menos da un meteorito… ¡Gracias!

El Funcionario intenta sonreír pero no lo consigue. El Superhéroe se dirige hacia la cola de Ofertas Laborales arrastrando su vieja capa.

FUNCIONARIO
¡Siguiente!

¡No sólo de diálogos vive el hombre!

Septiembre 23, 2008

Como ya deben de haber deducido este blog está dedicado al mundo del diálogo de ficción… No obstante, no sólo de diálogos vive el hombre. Un buen monólogo siempre es bien recibido. Como decía la abuela de un amigo, “un buen plato se come sin hambre”.

Hay muchos motivos para disfrutar de los monólogos. Evidentemente, el principal motivo consiste en disfrutar del talento del monologista.  De hecho, en Estados Unidos el monólogo (Stand-up comedy) hace mucho tiempo que funciona como cantera de talentos cómicos, que más tarde han dado el salto a la gran pantalla: Woody Allen, Bill Murray, Adam Sandler, Eddie Murphy… Sí, sí Eddie Murphy es un gran monologista. Particularmente, me gusta mucho más como monologista que como actor, pero este tema lo dejaremos para otro día…

Los diálogos y los monólogos no son incompatibles. Tal y como demuestra Woody Allen, el talento para dialogar no esta reñido con ser un monologista genial. Pónganse cómodos y disfruten.

Habrá quien argumente: ¡Veo a Woody y subo a Gila! Debo aclarar que esto no es una competición. Gracias a Dios, y a Youtube, no tenemos que escoger. Hay sitio para los dos. El caso de Gila resulta particularmente interesante, ya que sus monólogos están repletos de diálogos.

Y para terminar este banquete de monólogos, nada mejor que un postre casero. El último monólogo de Berto en su exitosa sustitución veraniega de otro gran monologista, Andreu Buenafuente, me pareció brillante. En especial el tramo final que hace alusión a los diálogos…

*Nota: Debido a problemas técnicos ajenos a esta compañía, recomendamos que una vez comenzado este video, pulsen “pause” para dejar que la line roja de memoria avance. De esta manera tan cutre evitarán que la imagen se detenga constantemente. Gracias y disculpen las molestias.

“El diálogo no es una conversación”

Septiembre 10, 2008

Estrenamos nueva sección con la intención de profundizar en el conocimiento de los diálogos audiovisuales, a través de la opinión de los expertos, profesionales y analistas del mundo del guión. Nuestro primer invitado es uno de los “gurús” del guión de Hollywood, Robert McKee, autor de uno de los libros de referencia para muchos guionistas, El Guión (Alba Editorial).

“El diálogo no es una conversación”.

En su libro El Guión, McKee opina que “el diálogo en la pantalla debe tener el aroma del habla cotidiana pero un contenido superior al normal”, ya que en las conversaciones reales “rara vez se plasma una idea o se consigue cerrar una frase”. Si bien un diálogo debe sonar natural, lo cual implica utilizar expresiones cotidianas y jergas, su contenido debería cumplir ciertos requisitos:

1. “El diálogo en pantalla debe decir lo máximo con el menor número de palabras posible”.

2. Un diálogo debe seguir una dirección.

3. “Debería tener un objetivo”.

McKee recurre a una cita de Aristóteles para resumir este punto: “Hablar como las personas normales pero pensando como lo hacen los sabios”.

“Una película no es una novela…”, ni “…tampoco una obra de teatro”.

El autor de El Guión nos recuerda que “la estética del cine es visual al ochenta por ciento y auditiva al veinte por ciento”. Esta realidad implica que nuestra atención está más centrada en nuestros ojos que en nuestros oídos, por lo que “exige frases cortas y de construcción sencilla”. En cambio, “el teatro es un ochenta por ciento de audición y un veinte por ciento de visión”. De lo que se desprende que “la concentración se centra en nuestros oídos”.

McKee propone algunos consejos útiles a la hora de escribir diálogos: “Frases cortas y de construcción sencilla”, “los diálogos no exigen frases completas”, tratar de “evitar los trabalenguas o las rimas y aliteraciones accidentales”, eliminar cualquier escrito que resulte “especialmente académico y literario”, y “no escribir nunca nada que llame la atención sobre las palabras del diálogo”.

“Las alocuciones largas resultan amorales en la estética cinematográfica”.

En este sentido el autor nos aconseja evitar largos monólogos que hacen que el espectador se aburra visualmente y salga de la película. Obviamente, en algún momento puede resultar necesario que un personaje realice un parlamento largo. McKee afirma al respecto que “en la vida no existen  los monólogos” ya que “la vida es un diálogo, acción y reacción”. Por eso aconseja  fragmentar “los grandes párrafos en pautas de acción/reacción” a la hora de escribir un monólogo.

Para ilustrar este punto McKee utiliza el fragmento de la película Amadeus [SPOILER], en la que Salieri se confiesa con un sacerdote. En los momentos que Salieri habla (monólogo) el sacerdote no se limita a escuchar, sino que reacciona a lo que está escuchando. El propio Salieri, que es quien habla, reacciona ante las reacciones del sacerdote e incluso ante sus propias palabras y pensamientos.

“Ley del las recompensas decrecientes: cuanto más diálogo escribamos, menor será el efecto que tenga”.

McKee opina que el diálogo existe alternativa a la imposibilidad de contar lo mismo en imágenes. De hecho, el autor cree que “las imágenes son nuestra primera opción y el diálogo la lamentable segunda opción”. Incluso concibe el diálogo como “la primera capa que añadimos al guión”. McKee cita una frase de Alfred Hitchcock en la que establece la siguiente relación entre el guión y los diálogos: “Cuando ya se ha escrito el guión, y se le ha añadido el diálogo, está preparado para rodar”.

Para ilustrar este punto recurre a una escena de la película El silencio [SPOILER], de Ingmar Bergman. Asistimos a una seducción sin palabras…

En la siguiente escena el camarero y Anna se encuentran en la habitación de un hotel. McKee describe esta escena como “erótica, puramente visual, sin que se diga ni una sola palabra, ni resulte necesario”, y concluye “eso es escribir un guión”.

A pesar de que McKee concibe los diálogos como una “segunda opción”, reconoce que “a todos nos encantan los diálogos pero, menos es más”. Finalizamos este artículo con un consejo de Robert Mckee en relación a la escritura de diálogos:

“El mejor consejo para escribir un diálogo cinematográfico es no escribirlo. No debemos escribir jamás una frase de diálogo si somos capaces de crear una expresión visual que lo sustituya”.

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*NOTA: El objetivo de esta nueva sección (Info) es informar sobre lo que diferentes “expertos” del medio opinan sobre los diálogos en el mundo audiovisual: Qué papel juega el diálogo en el guión?, Cuál es la esencia de un buen diálogo?, etc… La idea consiste en comparar y contrastar diferentes criterios, corrientes y visiones profesionales sobre este tema, para que el lector pueda formarse y/o enriquecer su propia opinión.