Estrenamos nueva sección con la intención de profundizar en el conocimiento de los diálogos audiovisuales, a través de la opinión de los expertos, profesionales y analistas del mundo del guión. Nuestro primer invitado es uno de los “gurús” del guión de Hollywood, Robert McKee, autor de uno de los libros de referencia para muchos guionistas, El Guión (Alba Editorial).
“El diálogo no es una conversación”.
En su libro El Guión, McKee opina que “el diálogo en la pantalla debe tener el aroma del habla cotidiana pero un contenido superior al normal”, ya que en las conversaciones reales “rara vez se plasma una idea o se consigue cerrar una frase”. Si bien un diálogo debe sonar natural, lo cual implica utilizar expresiones cotidianas y jergas, su contenido debería cumplir ciertos requisitos:
1. “El diálogo en pantalla debe decir lo máximo con el menor número de palabras posible”.
2. Un diálogo debe seguir una dirección.
3. “Debería tener un objetivo”.
McKee recurre a una cita de Aristóteles para resumir este punto: “Hablar como las personas normales pero pensando como lo hacen los sabios”.
“Una película no es una novela…”, ni “…tampoco una obra de teatro”.
El autor de El Guión nos recuerda que “la estética del cine es visual al ochenta por ciento y auditiva al veinte por ciento”. Esta realidad implica que nuestra atención está más centrada en nuestros ojos que en nuestros oídos, por lo que “exige frases cortas y de construcción sencilla”. En cambio, “el teatro es un ochenta por ciento de audición y un veinte por ciento de visión”. De lo que se desprende que “la concentración se centra en nuestros oídos”.
McKee propone algunos consejos útiles a la hora de escribir diálogos: “Frases cortas y de construcción sencilla”, “los diálogos no exigen frases completas”, tratar de “evitar los trabalenguas o las rimas y aliteraciones accidentales”, eliminar cualquier escrito que resulte “especialmente académico y literario”, y “no escribir nunca nada que llame la atención sobre las palabras del diálogo”.
“Las alocuciones largas resultan amorales en la estética cinematográfica”.
En este sentido el autor nos aconseja evitar largos monólogos que hacen que el espectador se aburra visualmente y salga de la película. Obviamente, en algún momento puede resultar necesario que un personaje realice un parlamento largo. McKee afirma al respecto que “en la vida no existen los monólogos” ya que “la vida es un diálogo, acción y reacción”. Por eso aconseja fragmentar “los grandes párrafos en pautas de acción/reacción” a la hora de escribir un monólogo.
Para ilustrar este punto McKee utiliza el fragmento de la película Amadeus [SPOILER], en la que Salieri se confiesa con un sacerdote. En los momentos que Salieri habla (monólogo) el sacerdote no se limita a escuchar, sino que reacciona a lo que está escuchando. El propio Salieri, que es quien habla, reacciona ante las reacciones del sacerdote e incluso ante sus propias palabras y pensamientos.
“Ley del las recompensas decrecientes: cuanto más diálogo escribamos, menor será el efecto que tenga”.
McKee opina que el diálogo existe alternativa a la imposibilidad de contar lo mismo en imágenes. De hecho, el autor cree que “las imágenes son nuestra primera opción y el diálogo la lamentable segunda opción”. Incluso concibe el diálogo como “la primera capa que añadimos al guión”. McKee cita una frase de Alfred Hitchcock en la que establece la siguiente relación entre el guión y los diálogos: “Cuando ya se ha escrito el guión, y se le ha añadido el diálogo, está preparado para rodar”.
Para ilustrar este punto recurre a una escena de la película El silencio [SPOILER], de Ingmar Bergman. Asistimos a una seducción sin palabras…
En la siguiente escena el camarero y Anna se encuentran en la habitación de un hotel. McKee describe esta escena como “erótica, puramente visual, sin que se diga ni una sola palabra, ni resulte necesario”, y concluye “eso es escribir un guión”.
A pesar de que McKee concibe los diálogos como una “segunda opción”, reconoce que “a todos nos encantan los diálogos pero, menos es más”. Finalizamos este artículo con un consejo de Robert Mckee en relación a la escritura de diálogos:
“El mejor consejo para escribir un diálogo cinematográfico es no escribirlo. No debemos escribir jamás una frase de diálogo si somos capaces de crear una expresión visual que lo sustituya”.
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*NOTA: El objetivo de esta nueva sección (Info) es informar sobre lo que diferentes “expertos” del medio opinan sobre los diálogos en el mundo audiovisual: Qué papel juega el diálogo en el guión?, Cuál es la esencia de un buen diálogo?, etc… La idea consiste en comparar y contrastar diferentes criterios, corrientes y visiones profesionales sobre este tema, para que el lector pueda formarse y/o enriquecer su propia opinión.